Se conmemora el día del dirigente deportivo

martes 15 de mayo de 2012
La Asociación del Fútbol Argentino conmemora, el 14 de mayo de cada año, el Día del Dirigente Deportivo, una fecha establecida en recuerdo de José "Pepe" Amalfitani, presidente de Vélez Sársfield en dos etapas: 1923-1925 y 1941-1969, que se transformó en un modelo de honradez y rectitud moral que marcó un camino a seguir a futuras generaciones.

Este Día del Dirigente Deportivo se cumplirán 43 años del fallecimiento de Amalfitani que nació el 16 de junio de 1894 y que, con tan sólo 29 años, llegó a ser presidente del club de sus amores en 1923. En esta primera etapa estuvo dos años como máximo referente de la institución de Villa Luro/Liniers.

En 1941 regresó a regir los destinos de Vélez hasta el día de su muerte brindando toda su vida a construir más que un club de fútbol, una institución social. Con logros deportivos como el Torneo Nacional de 1968, logros institucionales como la construcción del estadio y con una conducta guía de todas sus acciones, "Don Pepe" dejó un principal legado: una enseñanza del deber ser de un dirigente deportivo.


EL RECUERDO DE PEPE

José Amalfitani falleció el 14 de mayo de 1969 y se convirtió en leyenda. Había nacido el 16 de junio de 1894. En tres décadas convirtió a Vélez en una entidad admirada y envidiada dentro y fuera del país. Fue un dirigente cabal, ejemplar, paradigma de convicciones, valentía y compromiso, que aunó todos los esfuerzos individuales en beneficio de su gran pasión: Vélez Sarsfield. Nunca eludió responsabilidades ni soslayó problemas, tuvo una dedicación total y absoluta al club. Dejó bases sólidas, inconmovibles. Legó frases de archivo como, “El cemento es mudo pero elocuente”, o “Cada chico ganado a la calle es un titulo obtenido.” 

Don “Pepe” demostraba ya en su juventud una gran iniciativa, imaginación y generosidad aportando recursos propios, y un incondicional amor por Vélez, pero a cada paso daba muestras fehacientes de una faceta resaltante de su personalidad, su temible carácter. Era drástico en sus decisiones, severo en sus juicios, y dueño de un temperamento que le hacía ganar enemigos y entablar fuertes discusiones con sus compañeros de mesa directiva. Hasta finalizada la década del 20, esos entredichos hicieron que Amalfitani renunciara y volviera a cargos ejecutivos en reiteradas oportunidades, incluso en las sesiones anuales de la comisión era escasamente votado por los asociados al momento de renovar autoridades.
 
Asumió por primera vez la presidencia en julio de 1920, pero por diferencias dimitió seis meses después, un año más tarde y bajo su dirección sale a la luz la primera revista oficial mensual del Club, publicación llamada “Vélez Sarsfield”. Mientras aportaba esfuerzo, horas y dinero a su querido Vélez, el “Tano”, maestro mayor de obras; era propietario de un corralón de materiales en Rivadavia 10099, estuvo al frente de un café en Floresta, incursionó en la política como candidato a concejal por el Partido Demócrata Progresista aprovechando su encandilante oratoria, y fue periodista de la sección deportes del diario La Prensa, puesto que abandonó un año después, legándoselo a su amigo José Lebrón, quien ironizaría y daría con una frase cabal demostración del fuerte genio del dirigente y a su vez del enorme valor que tenía para Vélez. “Me pidió en la forma suave y académica que lo caracteriza que lo sustituyera”, y agregó: “El periodismo perdió un mediocre cronista pero el deporte ganó al directivo más capaz y visionario con que ha contado en todo el sigloXX”.
 
Tomó las riendas y enfrentó los problemas más urgentes. Avaló con su patrimonio los compromisos pendientes. Ante la debacle inició un profundo proceso para reorientar los objetivos. Logró la adquisición del terreno donde se construyó el Vélez gigante, estuvo diariamente dirigiendo las tareas de rellenado de esas tierras despreciadas, imposibles de nivelar, desviando cientos de camiones de tierra y colocando en ese pantano hasta desechos ferroviarios-se supone que bajo el campo de juego hay el equivalente a tres locomotoras-.

La Asamblea de representantes impuso el nombre de José Amalfitani para el estadio el 10 de noviembre de 1968, y un mes más tarde Vélez lograba su primer título máximo en el fútbol profesional.
 
Don Pepe cumplió el gran desafío que se propuso. Desarrolló una tarea titánica, una gesta inolvidable. Si no hubiera existido habría que haberlo inventado. Nunca se tomó una tregua. Llevó al Club de barrio a una situación de privilegio, la pileta de natación, la sede, los gimnasios, el comienzo de numerosas actividades deportivas y culturales: Patín, Bochas, Natación, Boxeo, Folklore, Básquet, Cestobol, Pesas, Voley, Ajedrez; los balances superavitarios y los más de sesenta mil carnés que transfirió a sus herederos fueron muestras claras de un crecimiento sostenido.

Otro dato: poco antes de morir debió ser ayudado por amigos, gente de Vélez, a levantar una hipoteca de su casa.

Se fue como vivió: con gran dignidad. Con el ejemplo ético de vida encabezó  una política de crecimiento donde lo central fue, siempre, la institución y sus objetivos.


ZONA A

Newbery

9

Juventud

7

Deportivo Barracas

7

Racing Libano

0

ZONA B

Ingeniero Newbery

10

Racing Club

6

Lilan

5

Platense

2

Atletico San Jorge

2

ZONA A

Juventud

10

Newbery

7

Racing Libano

3

Deportivo Barracas

3

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12

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4

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3

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